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martes, 26 de marzo de 2013


La ‘amenaza’ del estereotipo y las mujeres
 
Pilar López Díez
Doctora en Ciencias de la Información, es experta en Comunicación y género  
 

Un reconocido articulista del New York Times, Brent Staples, fue un joven licenciado de la universidad de Chicago que vestía con la estética ‘hip-hop’, ropa tres tallas más grandes que la suya, gorra de beisbol y zapatillas de deporte. Con esta presentación, cuando caminaba por el barrio Hyde Park, de Chicago, de noche, y siendo como es, negro, no entendía el efecto que su presencia producía en la gente con la que se cruzaba; se apartaban a su paso o incluso se cruzaban de acera. Algo inexplicable. No se dio cuenta del rechazo que producía hasta que decidió, sin cambiar su imagen, recorrer los lugares habituales silbando alguna melodía de Vivaldi. Notó que el efecto producido era radicalmente distinto: la gente no solo no parecían tenerle miedo, sino que le miraban, incluso, con cierta simpatía. Complicidad y sonrisas; todo por ir silbando música clásica. Sorprendente. Staples, negro, había escapado del estereotipo “negro igual a peligroso”.

Esta anécdota da nombre a un libro publicado en inglés en 2010, Wistling Vivaldi. And other clues to how Stereotypes Affect us, del psicólogo social y catedrático de la universidad de Columbia, Claude Steele, quien desarrolla aquí la idea de la ‘amenaza’ del estereotipo. Lo que nos cuenta es la gran influencia que tienen los estereotipos sobre el comportamiento y rendimiento de las personas, y cómo podríamos superarlos. Da cuenta de las investigaciones llevadas a cabo en los últimos veinte años en donde se pone de manifiesto que un grupo de personas, sometidas a la presión o amenaza del estereotipo, actúa peor que si no están afectadas por él.

Dado que sobre las mujeres penden más estereotipos negativos sería interesante reflexionar sobre los efectos de los estereotipos en los medios. Uno de los resultados de una investigación que cita el libro es que si antes de pasar un examen de matemáticas, a un grupo de chicas se les recuerda el estereotipo “las chicas son peores en matemáticas que los chicos”, obtienen peores resultados que si no se les recuerda. La ‘amenaza’ del estereotipo está omnipresente en la sociedad y actúa implacablemente. Pero también nos avisa de que podemos esquivarlo.

Los medios de comunicación españoles, desde hace más de quince años saben muy bien que han logrado expulsar de las noticias sobre violencia machista varios estereotipos, entre otros, el del “crimen pasional” y los celos como motivos de la violencia machista. A nadie se le ocurre hoy, ya, exculpar a un criminal, como hacía una noticia de 1984 que informaba del asesinato de una menor, de 14 años, por un hombre de 55, y de quien se decía que “había actuado cegado por los celos”. La noticia culpaba a la menor de su propia muerte con la frase: “Juana se mostraba antes de su muerte indiferente hacia José”.

Es cierto que la forma más sencilla de llegar a una amplia audiencia es utilizando estereotipos. Es un recurso fácilmente reconocible por cualquier tipo de público y es un medio que no requiere mucho esfuerzo ni creatividad. En un estudio cuyos resultados se dieron a conocer en 2010, GMMP, y en donde se habían investigado casi 16.000 noticias de un día, en 105 países del mundo, una de las conclusiones fue que, con mucha frecuencia, las fotografías sirven para reforzar los estereotipos de género en distinto grado. Los estereotipos que se encontraron sobre las mujeres son que, frecuentemente, se las sexualiza, se las presenta como pasivas, domesticadas, como víctimas o subordinadas a los hombres. El estereotipo de la mujer como víctima es recurrente en todas las investigaciones realizadas, de manera que no sería ningún despropósito preguntarse ¿el estereotipo de ‘la mujer víctima’, no tendrá alguna influencia en el comportamiento, inexplicable para muchos, de tantas mujeres -de cualquier clase social y nivel formativo- incapaces de huir de las relaciones violentas de pareja?

Siguiendo a Steele, podría ocurrir que debilitar el estereotipo de la mujer como víctima se consiguiera publicando noticias positivas de aquellas mujeres que, o bien salen del círculo de la violencia o nunca cayeron en él. Sería, además, una medida que el 80,7% del público y el 95,6% de la profesión periodística apoyaría, según una encuesta de 2010.

Asignar, dicotómicamente, características de la personalidad y competencias a las personas en función del sexo es una práctica discriminatoria que limita el desarrollo de las personas, tanto de mujeres como de hombres. Después del reconocimiento general al papel de los medios españoles en la visibilización de la violencia de género,

Sería deseable que se enfrentasen a las prácticas periodísticas que posibilitan la estereotipación negativa de las mujeres.

lunes, 22 de octubre de 2012

domingo, 31 de octubre de 2010

Ya estamos en sanidad


Hace pocos días leíamos lo siguiente en el blog del periodista Ignacio Escolar, columnista de “Público”: “Dentro de un tiempo, cuando la derecha gane las elecciones y sustituya el Ministerio de Igualdad por el de la Familia, muchos echaremos de menos a Bibiana Aído. La ministra más joven de la democracia tiene también otro récord: el de la más vapuleada, la más injustamente despreciada, la más vilipendiada. Se han inventado bulos contra ella, como aquel estudio sobre el clítoris, que se caricaturizó como un mapa para la masturbación cuando se trataba de una investigación para la reconstrucción genital, en caso de enfermedad o ablación. O esa otra leyenda urbana, tan extendida, que dice que la bruja mala Aído quiere prohibir la Cenicienta. Han ido a por ella por tres motivos: por joven, por mujer y por llevar una cartera, la de Igualdad, cuya mera mención levanta tantos sarpullidos que resulta evidente su necesidad, directamente proporcional a las críticas que genera.

Hace falta más Igualdad porque en España el techo es de cristal blindado, y las mujeres aún ganan un 26% menos de media que los hombres; porque nos faltan décadas para converger con Europa en este vital asunto; porque la brecha salarial es de 25 años, y una mujer en 2005 ganaba de media lo mismo que un hombre en 1980. Hace falta más Igualdad porque cada año mueren decenas de mujeres a manos de sus parejas, y el amor no es la hostia. Hace falta más igualdad porque en España un columnista puede escribir que una política tiene “cara de película porno” sin que pase nada, sin que toda la profesión lo censure. Hace falta más igualdad porque incluso en el único Gobierno paritario de la historia, cuando pasan cosas como las del señorito Fonsi, son las mujeres las que salen en defensa de la señora Jiménez. Y es un error, porque el machismo jamás terminará hasta que también sea repudiado por los hombres.”

Cómo podíamos pensar que días después nos asaltase la radio, a primera hora de la mañana, para decirnos que… se suprimía el Ministerio de Igualdad y, lo que es peor, que pasaba a engrosar una Secretaría dentro del Ministerio de Sanidad. Al final será cierto que esto de la igualdad es una enfermedad de la mujer y por eso debe estar en su sitio, en Sanidad.

Puestas a recapitular lo que había hecho, hasta que lo extinguieron, el Ministerio “que Igual da…”, llegamos a la conclusión de que, la verdad, fue poca cosa:

1. El Plan integral contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, que derivó en su primer año 2009, en 1300 víctimas de trata identificadas y atendidas (en el primer mundo, Europa, España sin ir más lejos), 726 personas detenidas y actuaciones policiales contra 158 grupos criminales ( Estadísticas que conozco porque el ex asesor de la ex ministra tuvo a bien venir a Asturias a dar una charla sobre el tema en un curso de extensión universitaria organizado por esta asociación), cuestiones éstas que, por cierto, no fueron portada de ningún periódico de tirada nacional pese a la barbaridad que descubren.

2. El Plan estratégico de igualdad de oportunidades 2008-2011

3. El Plan nacional de sensibilización y prevención de la violencia de género
4. El Plan de atención y prevención de la violencia de género en la población extranjera inmigrante 2009-2012

Todo ello sin mencionar la ingente normativa de estos últimos años, instada por el Ministerio y plasmada, por todas, en la Ley de Igualdad.

La verdad es que no parece que haya sido muy útil la existencia de este Ministerio, sobre todo teniendo en cuenta el ahorro que va suponer a las arcas del Estado su supresión, si tenemos en cuenta que gozaba de un presupuesto de unos 110 millones de euros, que viene a ser un cuarto de lo que cobra en subvenciones la CEOE.

Por todo lo dicho no sé si tenemos derecho a quejarnos de que nos hayan dejado sin el Ministerio que nos había hecho pensar que estábamos en el camino y que quizás nos quedaba menos tiempo para lograr la igualdad y dejarles a nuestros hijos y, sobre todo, a nuestras hijas un mundo más justo.

Abogadas para la Igualdad